Tango para los amigos
Falleció el cantante Dardo Chanampa
Tras haber estado hospitalizado durante aproximadamente un mes, falleció ayer en nuestra ciudad un reconocido hombre público y personaje notable del ambiente artístico. Se trata de Jesús Dardo Chanampa, oriundo de Tinogasta, donde había nacido un 15 de octubre de 1928.
A pesar de sus 83 años, hasta no hace mucho tiempo, Dardo desarrollaba actividad plena y, casi sorpresivamente, debió ser internado por la aparición de un linfoma que finalmente lo llevó de este mundo.
Chanampa, más allá de su condición de cantor de tango y folclore, se recibió de maestro nacional en la vieja Escuela Normal “Fray Mamerto Esquiú” y ejerció la docencia por largos años. Paralelamente fue empleado del Banco de la Nación Argentina. Primero estuvo en la sucursal Tinogasta y más tarde fue trasladado a la Capital, aunque también se desempeñó como tesorero en la sucursal Valle Viejo.
Ya jubilado, se volcó con gran entusiasmo al canto, actividad en la que se distinguió desde su etapa de adolescente. Fue precisamente en esa época en la que integró, como primera voz, un conjunto con don Manuel Acosta Villafáñez, el notable santamariano que hizo trascender el folclore catamarqueño y que en una época vivió en Tinogasta.
Ya en la Capital formó, con gran suceso, un conjunto con Mario “Gallo” López, Hugo Zoilo Villagra y Charito Soria.
En los últimos diez años se volcó de lleno al 2 x 4, rubro en el que fue acompañado por el maestro Luis Castellanos, pero fue junto a su amigo Marcelo Amador (alma mater del legendario conjunto “Los de Catamarca) con quien estableció un incomparable dúo en el rubro tanguero. Precisamente con Amador, en el año 1958, había debutado como cantor en la vieja LW7 Radio Catamarca.
Ayer, en la sala velatoria de avenida Belgrano y Pasaje Madueño, con pena y dolor, desfilaron numerosos amigos de una persona que, más allá de sus dotes artísticas, era reconocida por su bonhomía y solidaridad. Hoy, a las 11 de la mañana, en el cementerio municipal, será el momento de la despedida final.
Desde estas páginas del diario, por último, hacemos llegar nuestros sentimientos de pesar a los seres queridos de don Dardo Chanampa. Que haya paz en su tumba.
fuente: El Esquiú
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Ubaldo De Lio: Adiós a la gran guitarra del tango
Por ese perfil bajo que nunca abandonó, quizás haya que empezar esta despedida a Ubaldo De Lio -que murió ayer, a los 83 años- recordando quién fue, además de uno de los mejores guitarristas de la historia del tango. Fue el que acompañó a cantores como Nelly Omar, Alberto Castillo, Hugo del Carril, Mercedes Simone, Rosita Quiroga, Azucena Maizani, Josephine Baker. El que tocó con Mariano Mores, Aníbal Troilo, Lalo Schifrin, Roberto Grela, Ciriaco Ortiz. El que formó, junto a Horacio Salgán, uno de los dúos más extraordinarios de la música argentina. El que fue piedra fundamental del Quinteto Real. El que vivió la época dorada del tango y resistió cuando el tango era mala palabra.
La música estaba en su sangre desde la rama materna: su abuelo calabrés era guitarrista. Un amigo de la familia le enseñó los primeros rasguidos a los 4 años. Poco después, aprendió el repertorio de Gardel junto a su madre; a los 13 ya se había recibido en un instituto musical y a los 14 ya era profesional: trabajaba como guitarrista estable de Radio Belgrano. Estuvo en el puesto durante 24 años, mientras integraba diferentes bandas. Tocaba tango, pero también folclore, jazz -en el Quinteto del Hot Club Buenos Aires, con Schifrin- y hasta música tropical. “No sé -decía- a quién no acompañé durante esos años, o con quién no intervine en pequeños grupos. Siempre digo que por pocos años se me escaparon Gardel y Magaldi: después, imagínese un nombre y seguro que lo acompañé”.
Un día, a fines de 1957, conoció a Salgán. De Lio tocaba música cubana en el New Inn, un piringundín de Retiro famoso por sus riñas entre marineros. Salgán actuaba en otro boliche cercano, el Jamaica. Al dueño de los locales, Juan Manuel Martínez, se le ocurrió reunirlos. El dúo de piano y guitarra quedó unido de por vida: en sus cinco décadas juntos, recorrieron el mundo y tuvieron entre sus admiradores a gente como Ella Fitzgerald, Igor Stravinsky, Arthur Rubinstein, Marlene Dietrich, Daniel Barenboim o Yo-Yo Ma. Se conocían tanto, que sobre el escenario ni se miraban. Eso sí: jamás se tutearon. Juntos, además, crearon en 1959 el Quinteto Real, cuya primera formación se completaba con Enrique Mario Francini, Pedro Laurenz y Rafael Ferro.
“Nunca pensé que con Salgán íbamos a estar juntos tanto tiempo, y se dio solo. No lo buscó ninguno de los dos. Yo pienso que la vida es un ajedrez, están todas las piezas puestas y me tocaron ésas a mí. Entre giras, viajes y actuaciones hemos pasado casi más tiempo juntos que con nuestras respectivas familias”, reflexionaba De Lio, a lo que Salgán acotaba: “Llevamos un ritmo más intenso que un matrimonio, pero aclaro que ni siquiera somos novios”.
De Lio tuvo otro matrimonio, también longevo, con Amelia Daneri, con quien tuvo dos hijos, Gabriel y Valeria. Se las ingenió para mantener a la familia unida, pese a las eternas madrugadas de bohemia. “Desde que empecé, no puedo parar. Con Salgán había una época en que trabajábamos todas las noches; incluso había días en que no volvía a dormir a casa. Ni aparecía”, contaba. No había forma de que faltara a un concierto: “Un día me agarré el dedo con el baúl del auto. Sangraba mucho, pero salí a tocar igual. No podía dejar el lugar con el público adentro, ni a mis compañeros. Lo hice por amor a la camiseta: así me manejé siempre”. Siempre se manejó, también, con humildad y silencio, acostumbrado a estar en segundo plano, detrás del genio de Salgán. “Nunca tuve pretensiones de que me descubrieran. Siempre me dije: algún día se darán cuenta de lo que hice y de lo que fui”.
Por Gaspar Zimerman (clarin)
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Mora Godoy presenta “Chantecler Tango”
A 10 años del exitoso Tanguera, Mora Godoy apuesta -en el triple rol de protagonista, coreógrafa y productora- al mayor desafío artístico de su carrera: Chantecler Tango, que estrenará el 12 de abril en el Teatro Alvear en una producción asociada con el Complejo Teatral de Buenos Aires.
Mora Godoy ha sido ovacionada en los lugares más remotos del planeta y en las culturas más diversas, se ha presentado en los escenarios más importantes del mundo junto a su compañía y ha sido aclamada por los públicos más exigentes. Ahora encara este nuevo desafío, la creación de un musical porteño para el mundo, un espectáculo “con nivel internacional con bailarines, puesta, escenografía y vestuario que no tendrá nada que envidiarle a Broadway”, en las palabras de la propia artista.
Para la tarea, Mora se rodeo de un equipo de lujo: 30 artistas en escena son dirigidos por el británico Stehpen Rayne, convocado especialmente por Mora Godoy para esta producción y con quien trabajó hace diez años en la adaptación internacional del exitoso musical Tanguera. Gerardo Gardelín (“Mamma mía”, “La novicia rebelde”, “La Bella y la Bestia”, “El Fantasma de la Opera”, “Chicago” entre otros musicales) será responsable de la música original y Cecilia Monti (“El secreto de sus ojos”) del diseño de vestuario.
Yendo todo el tiempo del pasado al presente con una variedad de estilos que incluye jazz, foxtrot y tango electrónico, la diversidad coreográfica será el sello de este musical. Para ello, Mora Godoy convocó a un equipo coreográfico de expertos entre los que se encuentra su propio hermano Horacio Godoy, que también interpreta en escena a “El príncipe cubano”, animador del mítico cabaret porteño y quien es además responsable de la minuciosa selección musical de archivo que rescata incluso algunas grabaciones poco conocidas de la época del Chantecler.
Mora Godoy encarnará a Rithana, sensual bailarina estrella del Chantecler, acompañada en escena por el joven y notable bailarín Marcos Ayala.
Un musical de suspenso, traición y pasión, Chantecler Tango está inspirado en la historia del más importante y lujoso cabaret que tuvo Buenos Aires en los años ‘40. En la época actual, un joven aparentemente interesado en comprar el viejo y abandonado Chantecler, derruido y olvidado por el tiempo, sucio y vacío pero lleno de historias, leyendas y misterios, recorre el local junto a la vendedora de una inmobiliaria y al viejo sereno que lo custodia. El espacio, mágicamente, va cobrando vida, y vuelve el tiempo atrás, a su época de esplendor y glamour. Ángel, el sereno entrado en años en la actualidad, otrora el Príncipe cubano, animador del cabaret, comienza a recordar la noche del Chantecler: los personajes, las tragedias, a Rithana –la bailarina que tenía a todos rendidos a sus pies- las intrigas policiales y las pasiones encontradas.
Las funciones se harán en el Teatro Presidente Alvear, Av. Corrientes 1659, de miércoles a sábados a las 21 hs, domingos a las 20 hs
Fuente: Exitoina
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Horacio Salgán, el nombre del tango, ovacionado en el Colón
El teatro Colón, símbolo de la excelencia musical, albergó a una formación que enhebró la Orquesta de Horacio Salgán, ahora bajo la dirección de su hijo, César, con los instrumentistas del Quinteto Real y bandoneones solistas de Néstor Marconi, Ernesto Baffa, Julio Pane y Juan José Mosalini.
Esa inusual orquesta, tanto por número, historia, como por la jerarquía de sus integrantes, interpretó el repertorio compuesto o arreglado por Salgán y, en 90 minutos, condensó con música el valor la obra del homenajeado, ausente por razones de salud.
La música de Salgán se remonta a la belleza melódica de algunos de los creadores que inventaron el tango como lenguaje (Arolas, Bardi, Cobián), pero no se detiene allí ni en ningún otro lado: se desliza hacia un nivel que supera aquel tango danzable de acordes desplegados que cultivó la Vieja Guardia.
Las progresiones armónicas y el uso de la síncopa sugieren una inclinación por la sorpresa musical y -quizá- por la vanguardia estética en la que Salgán nunca militó.
Los contrapuntos y la severidad de los arreglos nos dictan una condena al repentismo; una sentencia contra ese tango orejero del que el pianista evidentemente también aprendió.
Esa solvencia en la escritura musical y la capacidad de hacer de una línea melódica un discurso orquestal de múltiples y paralelas voces, rigurosamente prolijas, justas, jamás recargadas; se sumó el prodigio de Salgán como intérprete del piano.
Esa rara conjunción de virtudes quedó condensada en el repaso de sus arreglos u obras propias, que se escucharon en forma acústica -sin amplificación-, variante difícilmente reproducible en los reductos habituales del tango.
Ejemplos de esa amalgama fueron el diálogo entre el piano y el bandoneón en la variación de "Canaro en París", el repiqueteo de la mano derecha sobre las octavas agudas del piano en "Hotel Victoria" o las preguntas musicales de los violines en la versión de "El Choclo", elegantemente contestadas por la fila de bandoneones.
Entre esas evocaciones al pianista fueron apareciendo, en calidad de solistas invitados, los bandoneones de Néstor Marconi, Julio Pane, Juan José Mosalini y Ernesto Baffa -ovacionado por el público-, el fueye que se escucha en casi todas las grabaciones que nos dejó Salgán.
El homenaje incluyó el arreglo del pianista sobre "La Pulpera de Santa Lucía" -nunca grabado-; el homenaje a través de la obra de su hijo con "Milongas y milongueros" y "A dos mujeres"; y, por supuesto, las piezas originales más difundidas entre las que se incluyó "A fuego lento".
La formación es escena, dirigida por César Salgán (piano), comprendió a Carlos Corrales, Lautaro Greco, Nicolás Perrone y Federico Santisteban (bandoneones); Julio Peressini, Humberto Ridolfi, Lucas Furno y César Rago (violín); Esteban Falabella (guitarra); Juan Pablo Navarro (contrabajo); Rubén Jurado (viola; Paula Pomenariec (cello) y Martín Pantyer (clarinete bajo).
La música popular argentina, pródiga en instrumentistas, ha alumbrado notables pianistas de diferente laya, entre los que sobresalen Ariel Ramírez, Gustavo Leguizamón y Adolfo Ábalos.
En la caligrafía de Salgán, que comprende al tango, el folclore, el jazz y el folk brasileño, conviven todos ellos.
Fuente: Telam
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Tango para los amigos
Los príncipes Felipe y Letizia ahogan sus penas al compás del tango
Los príncipes de Asturias quedaron encantados con una demostración de tango cuando inauguraron la Feria Internacional de Turismo de Madrid (FITUR), considerada como el evento más importante de la industria a nivel mundial.
En medio de los tiempos más aciagos que recuerde la Familia Real española, Felipe de Borbón y Letizia continúan con su agenda oficial y ahogan sus penas en la letra del triste tango que vieron bailar en el stand argentino.
Motivos no les faltan. Políticos (especialmente izquierdistas y republicanos), prensa y opinión pública españolas cuestionan el funcionamiento de la Monarquía, sus gastos, su ejemplaridad y su contribución a España.
Por si esto fuera poco, en medio del escándalo de fraude de Iñaki Urdangarín -en el que está cada vez más involucrada su esposa, Cristina- salen a la luz los explosivos secretos sobre el "fraude" matrimonial que viven los reyes Juan Carlos y Sofía desde hace décadas.
Esto, sumado a la insólita imputación de Iñaki Urdangarín en un caso de corrupción, les está pasando factura a Felipe y Letizia. "Es, más que una piedra en el camino, «un peñón»", advierte Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid. Para la periodista Rosa Villacastín, el príncipe Felipe y su hermana, la infanta Elena, "son los damnificados colaterales de una historia que todavía se está por escribir".
Los más perjudicados del drama, en efecto, son Felipe y Letizia, que tendrán la tarea, algún día, de ganarse a los españoles como reyes, y que ahora están dedicados a remontar el prestigio que la Familia Real perdió hace rato. ¿Por qué ellos? Porque el rey, tras 36 años como garante de la democracia, tiene asegurado el respeto nacional a pesar de todo.
Muchos valoran el rechazo de Juan Carlos I al golpe militar de 1981, cuando la democracia daba sus primeros pasos, y se declaran "más juancarlistas, que monárquicos". Pero un sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas refleja que su popularidad cayó por debajo del aprobado.
La política Cristina Cifuentes (PP) calificó estos días a la Monarquía como "obsoleta" y "anacrónica", y tiene dudas sobre el futuro de ella, aunque reconoció: "Hemos tenido mucha suerte con el rey Juan Carlos".
Una encuesta refleja que el 76% de los ciudadanos españoles tiene una opinión "muy buena o buena" de Juan Carlos I, y que el 60% acepta la Monarquía, pero casi el %50 de los jóvenes españoles está en contra de este sistema de gobierno y estaría dispuesto a remplazar al rey por un presidente cuando Juan Carlos muera.
"La Familia Real está relativamente tranquila, pero se encuentran un poco más nerviosos en el entorno de los príncipes", contó a la prensa una fuente cercana a la Casa Real. "Están tranquilos de cara al futuro porque creen que la institución está más que consolidada, pero sí que están preocupados por el presente", agregó. Según el jurista y catedrático de filosofía Gregorio Peces-Barba, el rey y el príncipe "son ajenos y víctimas de ese tema".
El rey apuesta por Felipe, tal y como dijo en su discurso de navidad, tan lapidario para Urdangarín: "En este tiempo he podido apreciar el rigor y el acierto con que mi hijo me acompaña". Mientras tanto, algunos medios de comunicación iniciaron una campaña a favor de Felipe, ensalzando su actuación en la defenestración de su cuñado, y la Casa Real se encarga ahora de informar con más transparencias sobre su trabajo.
Días después de que Urdangarín fuera quitado de la agenda oficial de la familia, Felipe movió su ficha con un contundente discurso en Barcelona, en el lanzamiento de la Fundación Príncipe de Girona. Marcando distancia con los negocios desleales de su cuñado, afirmó que esta entidad estará guiada por una "ambición honesta y transparente".
Felipe y Letizia se muestran sobrios y prudentes al hacer cualquier declaración o aparecer en público. Como la Casa del Rey decidió activar una política de austeridad y transparencia, para mostrar una monarquía más consciente de la situación financiera, la revista ¡HOLA! retrató a la princesa buscando ofertas una verdulería de Madrid, y se vio al príncipe comprando regalos navideños en un supermercado. Como dice el tango, "el que no llora, no mama".
Fuente: Perfil
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Tango para los amigos
Angel D'Agostino y Angel Vargas - Tres esquinas
01 La cumparsita
02 Gorriones
03 Destellos
04 El Yacaré
05 Trasnochando
06 El morocho y el oriental
07 Ninguna
08 Tres Esquinas
09 Caricias
10 Susheta[El aristocrata]
11 El porteñito
12 Mas solo que nunca
13 Gran hotel Victoria[Hotel Victoria]
14 A pan y agua
02 Gorriones
03 Destellos
04 El Yacaré
05 Trasnochando
06 El morocho y el oriental
07 Ninguna
08 Tres Esquinas
09 Caricias
10 Susheta[El aristocrata]
11 El porteñito
12 Mas solo que nunca
13 Gran hotel Victoria[Hotel Victoria]
14 A pan y agua
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Murió la cantante Nina Miranda
Ausente de los escenarios durante medio siglo, falleció el domingo 1 de enero al mediodía a causa de una enfermedad terminal.
La intérprete tenía 86 años, estaba radicada en Buenos Aires y era considerada por muchos tangueros como la mejor voz femenina que dio Montevideo, su ciudad natal -en desmedro de la encumbrada Lágrima Ríos-, e hizo famosa su interpretación del tango "Maula", junto a la orquesta local de Donato Racciatti, hasta que en 1955 cruzó el "charco".
Por intervención del periodista Augusto Bonardo, cantó con la orquesta de Lucio Demare en Radio Belgrano y en el sello Odeón fue acompañada por el conjunto de Graciano Gómez.
Tras haber abandonado el tango en aquella época por imposición de su esposo, un influyente industrial, volvió a lucir la misma voz de antaño en 2006, cuando se presentó en público en el bar Tuñón, junto al guitarrista Alfredo Sadi.
Miranda tomó su nombre artístico del personaje que interpretaba Libertad Lamarque en "Puerta cerrada", grabó 68 títulos y compuso los tangos "Canción para mi amor" y "No hagas caso de la gente".
La razón de tanta ausencia frente a los micrófono fue "el amor que pudo más", relató la cantante en aquella oportunidad. "Mi esposo me conoció cantando, pero cuando llegó el momento de los papeles me dijo: 'O el tango o yo'."
El hombre falleció en febrero de 2006 después de una larga enfermedad y su amiga de toda la vida, Elba Cosentino, convenció a Nina de que el mejor remedio contra la tristeza y el dolor era volver al tango.
En su regreso a los escenarios, Miranda se sorprendía por la edad de sus admiradores: "Conozco chicas de 40 años que me siguen y yo le pregunto por qué, si cuando dejé de cantar todavía no habían nacido, pero me dicen que sus padres tenían mis discos".
Consultada sobre los años que estuvo alejada de la actuación confesó que no cantaba. "Me había alejado totalmente, pero el instrumento, la garganta, no se agota; aunque yo pensé que tenía las cuerdas vocales atrofiadas", apuntó.
Acompañada a un maestro de canto por sus amigas, Nina se sorprendió: "Nunca, en mi vida de profesional, había hecho ejercicios de vocalización, tenía impostación natural y ahora estoy cantando como antes, aunque tuve que bajar un poquito el registro".
Sobre su llegada a la Argentina rememoró las gestiones de Augusto Bonardo, quien hasta 1955 estuvo exiliado en Montevideo por su exacerbado antiperonismo y luego alcanzó un rango jerárquico en comunicaciones durante la dictadura militar subsiguiente.
Sobre las supuestas diferencias en el fraseo y la intención de los cantores uruguayos y argentinos, Miranda retrucó: "No hay ninguna, y si no fíjese en Julio Sosa, con el que empezamos juntos y fue un querido compañero".
Fuente: Télam
La intérprete tenía 86 años, estaba radicada en Buenos Aires y era considerada por muchos tangueros como la mejor voz femenina que dio Montevideo, su ciudad natal -en desmedro de la encumbrada Lágrima Ríos-, e hizo famosa su interpretación del tango "Maula", junto a la orquesta local de Donato Racciatti, hasta que en 1955 cruzó el "charco".
Por intervención del periodista Augusto Bonardo, cantó con la orquesta de Lucio Demare en Radio Belgrano y en el sello Odeón fue acompañada por el conjunto de Graciano Gómez.
Tras haber abandonado el tango en aquella época por imposición de su esposo, un influyente industrial, volvió a lucir la misma voz de antaño en 2006, cuando se presentó en público en el bar Tuñón, junto al guitarrista Alfredo Sadi.
Miranda tomó su nombre artístico del personaje que interpretaba Libertad Lamarque en "Puerta cerrada", grabó 68 títulos y compuso los tangos "Canción para mi amor" y "No hagas caso de la gente".
La razón de tanta ausencia frente a los micrófono fue "el amor que pudo más", relató la cantante en aquella oportunidad. "Mi esposo me conoció cantando, pero cuando llegó el momento de los papeles me dijo: 'O el tango o yo'."
El hombre falleció en febrero de 2006 después de una larga enfermedad y su amiga de toda la vida, Elba Cosentino, convenció a Nina de que el mejor remedio contra la tristeza y el dolor era volver al tango.
En su regreso a los escenarios, Miranda se sorprendía por la edad de sus admiradores: "Conozco chicas de 40 años que me siguen y yo le pregunto por qué, si cuando dejé de cantar todavía no habían nacido, pero me dicen que sus padres tenían mis discos".
Consultada sobre los años que estuvo alejada de la actuación confesó que no cantaba. "Me había alejado totalmente, pero el instrumento, la garganta, no se agota; aunque yo pensé que tenía las cuerdas vocales atrofiadas", apuntó.
Acompañada a un maestro de canto por sus amigas, Nina se sorprendió: "Nunca, en mi vida de profesional, había hecho ejercicios de vocalización, tenía impostación natural y ahora estoy cantando como antes, aunque tuve que bajar un poquito el registro".
Sobre su llegada a la Argentina rememoró las gestiones de Augusto Bonardo, quien hasta 1955 estuvo exiliado en Montevideo por su exacerbado antiperonismo y luego alcanzó un rango jerárquico en comunicaciones durante la dictadura militar subsiguiente.
Sobre las supuestas diferencias en el fraseo y la intención de los cantores uruguayos y argentinos, Miranda retrucó: "No hay ninguna, y si no fíjese en Julio Sosa, con el que empezamos juntos y fue un querido compañero".
Fuente: Télam
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Nelly Omar celebró sus 100 años en el Luna Park
La cantante Nelly Omar festejó el centenario de su vida en el Luna Park con localidades agotadas. De esta manera, la artista ofreció ante 6 mil personas el espectáculo "100 años de vida y de canto", acompañada por las guitarras de Carlos Juárez.
La compositora rodeada por amigos y familiares y de la mano de la presentadora Maia Sasovsky, presentadora del Festival de Cosquín, repasó los éxitos de su carrera tales como: "Parece mentira", "Sur", "Milonga del 900", "Desde el alma", "Maleva", "La descamisada", entre otros.
En la noche también intervinieron los payadores Jorge Sccodato, Hugo Gabotto, Alberto Smith, Carlos Sferra, Cristian Méndez, Héctor Crubelier y el guitarrista Osvaldo Lagos; y además se presentó una puesta de Juan Carlos Copes y su compañía de danza.
Cabe destacar que Nelly Omar es la continuadora de una estirpe de cantante que forjaron figuras como Tita Merello, Azucena Maizani, Libertad Lamarque y Ada Falcón. En su reaparición en el Luna Park, la cantante prometió volver.
Fuente: Télam
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